Los rumores existen y existirán siempre, como el conflicto, el truco está en no estar involucrado en la medida de lo posible.

Los rumores pueden minar el buen funcionamiento de un grupo y muchas veces arruinar la reputación de un individuo. Nunca hay que tomarlos a la ligera. Una buena forma de afrontarlos es facilitar la información adecuada y fiable tan pronto como sea posible evitando un ambiente de confusión o ambigüedad. Muchas veces estos ambientes y situaciones de confusión, miedo e incluso paranoia conforman el origen de los rumores, otras simplemente la envidia o la competencia mal entendida. Partiendo de estas premisas facilmente uno puede hacerse una idea del origen aproximado del rumor y sus motivos.

Hay que tener especial cuidado con los rumores que puedan resultar dañinos de otra manera el individuo puede encontrarse involucrado en una situación de “moving” que sería un nivel mas elevado y complejo de conflicto. Sin dudas, abordar con una exposición directa de los hechos es la manera más efectiva de detenerlo, directo al origen y de forma contundente.